NaNoWriMo 2019

Sobre un fondo azul se ven varias tuberías y manómetros dorados. En el centro, dentro de un cajetín dorado se lee 2019 y sobre él "National Novel Writing Mouth".

Si no eres escritor/a es posible que no tengas ni idea de lo que significa la palabreja esa del título, y que te suene a nombre de dios antiguo, pero nada más lejos de la realidad… en realidad es mucho, mucho peor.

¿Qué es?

Cada año, en Noviembre, un montón de locos de juntar palabras nos reunimos alrededor de un evento online llamado «National Novel Writing Mouth«. Que usa el acrónimo «NaNoWriMo», porque nos gusta juntar palabras pero no tanto como para escribir ese chorizo cada vez que queramos referirnos al asunto.

Un escudo en el que se representa una taza humeante, un ordenador, un par de plumas estilográficas cruzadas y una torre de folios. Sobre el escudo hay un casco vikingo. El casco y el escudo son azul celeste.
Este es el logotipo oficial del evento, que resume a la perfección lo que te va a hacer falta completar tu tarea con éxito… un escudo y un casco vikingo, obviamente.

Todo empezó allá por el 1999, cuando un escritor independiente llamado Chris Baty se lió a unos cuantos amigos para ponerse a escribir una novela del tirón en un mes. La idea era que la fuerza del grupo motivase a todos los integrantes a alcanzar ese objetivo. Algunos lo consiguieron y todo fueron risas, luego otros que no habían participado se enteraron y propusieron repetir al año siguiente. Y se hizo y el proyecto fue adquiriendo fama fuera de la Bahía de San Francisco, donde había nacido. Y así, veinte años después este escritor de una isla pequeñita en medio del Atlántico ha participado en él, con otros tropecientos mil escritores de todo el mundo.

El evento en sí consiste en escribir cincuenta mil palabras en el plazo de los treinta días de Noviembre. Lo que vendría a ser el borrador entero de una novela. Y eso es mucho, muchísimo. Da igual el género o incluso si es uno o varios borradores, lo importante es llegar a ese número de palabras. Para ayudar a los participantes la página web del NaNoWriMo brinda un montón de recursos y con los años se ha publicado gran cantidad de material aledaño con consejos para alcanzar esas mil setecientas palabras diarias necesarias para completar el desafío con éxito.

Aún así, enfrentarse al NaNo (después de lo que hemos hecho juntos ya puedo tutearlo) es un asunto peliagudo. Hace falta mucha disciplina para convencer a tu culo de que la silla del escritorio es el mejor sitio donde puede estar ese par de horas diarias en las que a él le gustaría más estrujarse contra el sillón del salón, o ir a plancharse en la silla de algún bar con unos cuantos culos amigos. Pero de eso vamos a hablar un poco más abajo.

Además de torturar a miles de escritores cada año, el evento se ha diversificado mucho a lo largo de los años. De él han salido varios proyectos de escritura y lectura para los colegios de todo el mundo, mantenidos por donaciones hechas por los participantes. Además de un evento para «Jovenes escritores» y otro paralelo al principal pero realizado en Julio llamado «Camp NaNoWriMo».

Mi participación #NaNoWriMo2019

Esta es la cuarta vez que intento sacar adelante el NaNo y la primera vez que lo consigo. Y eso me hace muy, muy feliz.

Una figura femenina se recorta contra un sol que amanece. La chica tiene los brazos extendidos y mira al cielo.
Dramatización de mi mañana del 1 de Diciembre, después de conseguir escribir cincuenta mil palabras en un mes.

Las tres primeras veces fueron un desastre, en concreto la primera. En la que no llegué a escribir ni una sola palabra. Pero desde entonces la cosa ha ido mejorando, hasta que este año afronté el reto con un montón de trabajo previo ya hecho. Y no me refiero a que haya trampeado el conteo escribiendo antes, ¿por quién me tomas? Me refiero a la planificación.

Resulta que hay (básicamente) dos tipos de escritores, a saber los «brújula» que tienen una idea y usan su instinto para desarrollarla, haciendo todo el camino hasta tener un texto acabado guiándose por él. Y los «mapa» que hacen una planificación, más o menos minuciosa, antes de sentarse a escribir para usarla luego como hoja de ruta.

Hasta hace poco yo me consideraba de los primeros, sea porque hasta ahora he escrito sobretodo relatos o por un proceso natural de maduración. Pero de un tiempo a esta parte, confirmadísimamente después del NaNo, me he dado cuenta de que me siento más cómodo con el resultado si me esmero en la planificación previa de la historia.

El caso es que cuando llegó Noviembre yo había estado trabajando sobre la historia del «cazador de ángeles» que improvisé para el #WrimoLMDE, del que ya te hablé en ESTE artículo. Tenía un tratamiento de la historia mucho más trabajado que el original, una escaleta, unas fichas de personaje y hasta me había currado una rutina de trabajo diaria para no empezar desde cero cuando me lanzara sobre el teclado el día 1.

En concreto, mi proyecto para el NaNo de este año se llamó: «Ya sólo cenizas» y esta fue la entrada Instagram que hice para presentarla.

Nótese mi aviesa intención de que me sigas en Instagram, que pongo fotos con cara de idiota y (a veces) cosas interesantes.

El mes fue una locura de trabajo diario, de decirle que no a mi culo continuamente cuando quería ir pa’cá o pa’llá, de repaso continuo de la escaleta, de pelea contra mi editor interno que se empeñaba decirme que esto o aquello estaba mal, que tenía que revisar esa frase antes de seguir adelante porque si no vendría la policía de la escribición a pedirme cuentas por semejante afrenta…

Pero llegó el día 30, yo tenía mis cincuenta mil palabras escritas (de hecho casi cincuenta y dos mil) y mi nivel de orgullo y satisfacción estaba a la altura de un discurso de navidad.

Si es un desafío habrá un premio por conseguirlo, ¿No?

Pues no. Hay algunos «premios» que te da la web oficial: un diploma (un poco cutre, porque es autorellenable), unos banners para lucirlos en tu web y redes sociales y algunos descuentos de las compañías que colaboran con el evento. Este es mi diploma, que con todo hace ilusión.

Un diploma decorado con tuberías, ruedas dentadas y manómetros. En el centro pone "Winner" y la parte superior "Sergio Mesa" y "Ya sólo cenizas". En la parte inferior tiene un texto que acredita a Sergio Mesa como ganador del NaNoWrimo, con la firma de los tres organizadores y la fecha: 30 de Noviembre de 2019
Cada año cambian el diseño del evento y este le dieron un aire steampunk que mola fuerte.

Pero, en realidad, el NaNo es un tema personal. No tiene tanto que ver con lo que te de la organización por alcanzar la meta, que al fin y al cabo no hay nadie que compruebe el trabajo de cada participante. Lo importante es llegar al final y reforzar tu autoconcepto de escritor molón.

Y la novela, claro. En mi caso «Ya sólo cenizas» me ha dejado muy satisfecho. Cuando escribo estas líneas aún me quedan unas miles de palabras para dejar liquidado el borrador. Que al principio me parecía a mi que me iba a resultar imposible rellenar esas cincuentamil palabras y resulta que voy a terminar cerca de las setenta mil.

Ya tengo otra novela terminada (y amordazada) en un cajón, pero «Ya sólo cenizas» va camino de ser la primera novela que publique. Aún le queda muchísimo trabajo por delante, pero la historia me gusta lo suficiente como para que esté dispuesto a convencer a mi culo de que la silla del escritorio es el mejor sitio del mundo.

Y «Los Nanos»

Lo otro que tiene maravilloso el NaNo es la sensación de comunidad que desprende esa reunión de locas y locos de las letras. Una de las cosas que fomentan desde la página oficial y que, en mi opinión, ha sido la clave del éxito del evento, es la formación de microcomunidades. Reales o virtuales. La página oficial tiene una sala de chat por cada país en el que hay participantes para ponerlos en contacto. A través de él, o de las redes sociales, se organizan quedadas y grupo de apoyo.

«Escribir es un oficio solitario», dicen. Pero en el NaNo el objetivo es sacar fuerzas de dónde no las hay para seguir trabajando día tras día. Para eso lo mejor es haya más gente contigo en la trinchera. Y yo he tenido a los mejores.

A través de las redes encontré a unas personitas que estaban comentando algo de formar un grupo de trabajo. Los contacté (pobres de ellos) y al final montamos un grupo de Telegram para desbarrar y darnos cariño literario mutuo llamado (cómo no) «Los Nanos».

Un montón de figuras humanas realizando diferentes actividades de la vida diaria, como jugar a la pelota, abrazarse, tocar la trompeta, leer, jugar a las cartas o cocinar. Todos llevan puesto un casco vikingo como el del logotipo del NaNoWriMo
Esta fue la imagen que usamos para grupo de Telegram, creada a partir de un fragmento de una obra de Eva-Lotta Lamm.

Gracias Abella, David Orell, Eva Tejedor, Lluvia López, Elena, Jesús Joga, Maido y Grace de los Reyes por aguantar mis tonterías y por haberme ayudado a mejorar. Ai lof llu ol sou mach!

Son de lo mejor que me llevo de esta experiencia, aparte de sentirme un poco más molón como escritor, je. En los nombres te he dejado los enlaces a sus redes sociales, son gente súper creativa que no deja de trabajar. Échales un vistazo que vale la pena.

Lo del calendario

Dejo esto para el final porque en realidad no fue tan importante. Pero jugó su papel, me vino bien y me divertí muchísimo haciéndolo. Como te decía más arriba, a medida que el NaNo se ha ido popularizando se han extendido los artículos y manuales dando consejos enfrentarte a él con opciones de victoria.

El Sergio del pasado estaba preparando el evento con bastante preocupación, porque ya había fallado tres veces antes. Andaba viendo una serie de vídeos buenísmios de Javier Miró cuando algo en su cabeza hizo click y se puso a construir un calendario de adviento.

Sí, estudié algo de diseño gráfico y lo de planificar y montar algo con las manos me relaja. Así que a dos días de empezar el NaNo me lié la manta a la cabeza y diseñé un calendario de adviento con frases motivadoras y chuches para los días que consiguiera cumplir con mis objetivos.

En el hilo de Twitter que te dejo a continuación puedes ver el resultado, los pasos de montaje y el avance diario de «Ya sólo cenizas».

Y ya de paso si me quieres seguir en Twitter, pos’también estaría bien.

Para el año que viene, con más tiempo, puede que diseñe uno que cualquiera pueda descargar y montar por su cuenta. Que la recepción de este fue muy buena. Je.

Y tú, ¿conocías ya la iniciativa? ¿Conoces algún escritor que hay participado? ¿Has leído algún libro que haya salido de ella?


  • La imagen de cabecera, el logotipo y el diseño del diploma pertenecen a www.Nanowrimo.org
  • La de la chica en la playa es de Jill Wellington, para Pixabay.
  • El diseño usado para crear el icono del grupo de Telegram de «Los Nanos» es un fragmento de «Lots of Little People» de Eva-Lotta Lamm.
  • Si te ha gustado el artículo echa un vistazo por el resto del blog. Lleva algún tiempo parado pero hay cosas interesantes y ¡pronto habrá más!
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