Remedios Varo: mística surrealista

Sí, ya sé que el título me ha quedado un poco efectista. Pero es que la vida de la pintora que te voy a presentar está a la altura: María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga (1908-1963) es una de las artistas surrealistas españolas más interesantes. Y de las menos conocidas en nuestro país. Es posible que su género haya ayudado (vale, es más que posible) pero la principal razón es que vivió gran parte de su vida en México, dónde alcanzó su madurez artística, y que murió con tan sólo 54 años. Antes de que su fama pudiera asentarse.

Imagina lo popular que es fuera de España, que hasta una artista como Madonna le ha rendido homenaje. El vídeo musical de «Bedtime Story» (Bedtime Stories, 1994) forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York. La canción describe un trance inconsciente, por lo que el director del videoclip (Mark Romanek) decidió utilizar imágenes surrealistas. Madonna, admiradora de Varo, sugirió la obra de la pintora española como fuente de inspiración. Y de ahí, paralelismos como este:

 

A la izquierda «Los Amantes» —Remedios Varo, 1963— y a la derecha su recreación para el vídeo de «Bedtime Story» —Warnes Bros. Records 1994—

 

Breve reseña biográfica.

Remedios nace a principios del siglo XX en Anglès (Cataluña). La grandísima diferencia en las visiones del mundo de sus padres marcarán su vida y su obra a la larga. Él, un ingeniero industrial de ascendencia vasca, potenciará su capacidad innata para el dibujo técnico. Ella, una mujer temerosa de Dios de ascendencia andaluza, la acercará a la espiritualidad y a «el mundo secreto de las mujeres».

Es de las primeras mujeres en ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Donde se codeará con la famosa triada Lorca-Dalí-Buñuel. Unos años después se casa con su  compañero de academia Gerardo Lizarraga. Juntos se instalarán en el corazón de vida artística del momento: París. Allí vivirán la vida bohemia, con buhardilla de mala muerte incluida, hasta que las pésimas condiciones y una buena oferta de trabajo para Gerardo los hace volver a España. A Barcelona en concreto, donde Remedios trabajará como artista publicitaria y empezará a relacionarse con las vanguardias artísticas. En esta época entabla una relación amorosa con el pintor surrealista Esteban Francés. Consentida por su marido, de ideología libertaria, hasta el punto de convivir los tres en el mismo piso del Barrio de Gracia.

En 1936, cuando estalla la Guerra Civil, conoce a Benjamin Péret. Un poeta francés, que ha venido para luchar como voluntario por bando republicano. El magnetismo es inmediato, añadiendo otro vértice a su triángulo amoroso. Al año siguiente abandona España, rumbo a París, acompañada de Francés y Péret. Su marido se queda para ayudar a los republicanos. Permanecerá en La Ciudad de la Luz hasta que es ocupada por los Nazis en 1941. En esa época se empapa del movimiento surrealista, codeándose con André Breton, Oscar Domínguez, Joan Miró y el resto de la troupe que se movía por el Barrio de Montmartre. De París escaparán hacia Marsella y luego a México.

Allí forjará grandes vínculos con el resto de refugiados, especialmente con la escritora y pintora surrealista inglesa Leonora Carrington. Al acabar la guerra, Péret vuelve a Europa sin ella. Que decide asentarse en el país que le ha dado cobijo y finalmente la nacionalidad. Durante esa época vuelve a hacer trabajos publicitarios, en los que ya se apunta su madurez artística. Poco a poco va ganándose un hueco entre la élite artística mexicana de mediados de siglo, muy reacia a su llegada. Hasta que se reencuentra con un antiguo interés romántico: Walter Gruen, un diplomático austriaco exiliado. Gruen le da estabilidad económica y la anima a abandonar todo trabajo que no sea su creación artística.

Y así su arte acaba de florecer. En 1955 expone por primera vez su «obra adulta», y es un éxito fulminante. En los años siguientes sus cuadros empiezan a cotizarse al alza a una velocidad de vértigo. Tiene lista de espera de particulares y galerías. Y su estilo se refina con mucha rapidez. Hasta que muere repentinamente, de un infarto, en 1963. Antes de que su obra fuera reconocida internacionalmente. Y aunque decidió no ser madre, con su muerte nos dejó a todos un poquito huérfanos.

 

Remdios Varo sentada ante su caballete
Remedios Varo en su estudio, trabajando en su obra «La Despedida». 1958

 

Sí, esto es una «breve reseña» porque la vida de esta mujer da para un libro. No te he contado, por ejemplo, cómo encontró y rescató de un campo de concentración a su primer marido gracias a un fotograma en celuloide. Y es que, de hecho, la escritora Zoe Valdés escribió una biografía novelizada: La cazadora de astros. Que ya cuesta un poco de encontrar, todo sea dicho.

 

Remedios Varo y la alquimia.

A partir de las enseñanzas de su madre y de su abuela, Remedios desarrolla una gran afinidad hacia lo espiritual y lo místico. No tanto hacia lo religioso, para gran pesar de su madre. A su vuelta de París, en sus primeros acercamientos al surrealismo, entabla relación con el Grupo Logicofobista. Un movimiento vanguardista catalán que buscaba aunar el surrealismo y el espiritualismo. Haciendo representaciones de los estados del alma a través de formas pictóricas. De forma más o menos directa siempre estará interesada lo que ella llamó el «trasmundo»: «La verdad que yace detrás del mundo.»

Pero su gran acercamiento a lo oculto llega en su segunda estancia en París. Entonces conoce a Victor Brauner. Un pintor judío rumano afín al surrealismo y al dadaismo. Que en esa época estaba buscando la manera de sintonizar las artes místicas, con el inconsciente y la pintura. A través de Brauner, Remedios conocerá el mundo mágico de la cábala y la alquimia. En años posteriores, ya en el exilio en México, lo seguirá explorando. Acercándose al espiritismo a través de dos rusos exiliados y experimentando (más por divertimento que por verdadera vocación) la hechicería con su amiga Leonora Carrington. Ella misma solía decir que era bruja, además de artista. Y que tenía conjuros concretos para atraer las cosas buenas hacia ella.

A su muerte, el poeta surrealista André Breton escribió: “El surrealismo reclama toda la obra de una hechicera que se fue demasiado pronto”.

 

La obra de una alquimista española afincada en México.

Aunque no dejó de dibujar y pintar en toda su vida, el legado pictórico más importante de Remedios es su etapa final. Lo que se considera su «etapa de madurez». En ella se cristalizan todos los elementos con los que ha ido entrando en contacto a lo largo de su vida. Los paisajes de su Anglés natal. El dibujo técnico y los diseños industriales inculcados por su padre, el mundo femenino de su madre y su abuela. Lleno mujeres bordadoras, religiosas y cuidadoras. Las teorías metafísicas de los logicofobístas. Las técnicas de pintura surrealista que aprendió de Domínguez, Ernst o Miró. Las historias que inventó (y escribió) en su largas tardes de juegos con Leonora Carrington. Su vida entera, es lo que volcó en esos lienzos finales.

Y aquí es donde llegamos a la razón por la que a nosotros, fans de la Ficción Especulativa, nos interesa la obra de Remedios Varo. Sus obras de madurez cuentan historias. Unos relatos fantásticos, en calidad y género. La pintora planeaba sus cuadros con precisión milimétrica, añadiendo detalles dentro de detalles rodeados de otros detalles. No es difícil identificar conceptos y metáforas literarias en las imágenes de Varo. Casi todos los cuadros tienen una figura humana central que está realizando una acción, contando una historia. Que a veces es subrayada por el título de la obra.

A continuación te enseño algunas de las obras que más me gustan de ella. Pero por razones de espacio, aquí no puedo incluir muchas imágenes en una calidad adecuada. El mejor fondo online, con buena calidad, que he encontrado es la página oficial de la autora. Que, además de las obras ordenadas por décadas, tiene un montón de bocetos y de trabajos paralelos. Un lujo.

Vamos con los cuadros:

Premonición, 1953

 

Una figura humanoide con razgos de buho filtra la luz de una estrella sobre un lienzo donde está dibujando un pájaro con un lápiz unido a un violín que lleva colgado del cuello.
La Creación de las Aves, 1957.

 

Caminos tortuosos, 1957

 

Sastre de señoras, 1957

 

Microcosmos, 1958

 

La despedida, 1958

 

Exploración de las fuentes del Orinoco, 1959

 

El Encuentro, 1962

 

Naturaleza muerta resucitada, 1963

 

El mayor problema con la obra de Varo es que gran parte de ella está en manos de particulares, por lo que hay muchas pinturas que no son de dominio público. El mayor fondo lo tiene el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, legado por los herederos de Walter Gruen. En nuestro país se pueden ver algunos de sus trabajos publicitarios en el Museo Reina Sofía, pero no son ni de lejos las más interesantes. En Barcelona se han hecho algunas exposiciones y el Ayuntamiento de Anglès ofrece una ruta por algunos puntos de interés relacionados con la autora.

 

¿Conocías a Remedios Varo? ¿No te parece una pena que una autora como ella esté casi en el olvido? ¿Que te parecen sus obras?


  • Todas las reproducciones de la obra de Remedios Varo han obtenidas de www.remedios-varo.com y sus derechos pertenecen a dicha web.
  • Las imágenes del videoclip «Bedtime Story» pertenecen a Warner Bros. Records.
  • Fotografía de Remedios Varo fue tomada por Kati Horna, en 1958. Sus derechos pertenecen a Ediciones Era.
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