Reseña: China Montaña Zhang

En algún momento del futuro próximo China se ha convertido en la primera (y única) superpotencia del mundo, después de una brutal crisis financiera y social. Hasta los antaño todopoderosos Estados Unidos han caído, para convertirse en una región periférica del núcleo del poder mundial. En esta Nueva York dominada por una élite china encontramos a Zhong Shan Zhang, un trabajador del sector industrial de la construcción que busca su sitio en una sociedad estratificada, en la que un matrimonio puede cambiar radicalmente su posición social. El problema es que Zhang es mestizo latino/chino, con rasgos predominantemente asiáticos gracias a la manipulación genética. Y es gay.

Este es el punto de partida de la novela con la que Maureen F. McHugh ganó el Premio Locus a mejor primera novela en 1992 y se quedó a las puertas del Hugo y el Nebula. Quince años después Omicron, una pequeña editorial catalana ya extinta, la tradujo al idioma de Cervantes. Y yo me la compré hace unos meses en la sección de saldos de una gran superficie por un euro. Lo cual es un viaje bastante triste para una novela de ficción especulativa tan interesante.

Dramatización del lugar donde encontré el libro mirándome con ojos de cachorro abandonado.

McHugh nos cuenta la historia de Zhang hilada con la de un puñado de habitantes de esa distopía pseudo-comunista. Cambiando de perspectiva y escenario en cada capítulo, que irá encabezado con el nombre del protagonista de turno. Aunque la historia de Rubén (nombre latino del protagonista) sea la que tiene un desarrollo más detallado, las demás también resultan interesantes. Desde el hombre que acaba de ser desplazado con su hija a una colonia granjera en Marte, pasando por la ingeniera agrícola marciana que los recibe, una joven china con una deformidad en la cara o la piloto de “cometas de carreras” con menos luces de las que le convienen, todos tienen su desarrollo y desenlace.

En mi opinión lo mejor y lo peor de la novela es la “falta de ambición” de la historia. Zhang no va a encabezar ninguna lucha por el cambio global, a pesar de que su madre le pusiera el nombre de guerra de Sun Yat-sen, ideólogo de la revolución que condujo a la creación de la china moderna. Su mundo no habrá cambiado ni un ápice cuando acabe el libro. Sólo lo habrá hecho su realidad personal y la de la gente que lo rodea, entre ellos algunos de los otros protagonistas. Algún secundario tiene un poco más de garra, pero en general son gente que no se plantean si el mundo en el que viven es malo o bueno, sólo viven intentando llevarlo lo mejor posible.

Puede que ese planteamiento no resulte súper atractivo para muchos lectores, pero yo lo he disfrutado un montón. Ya hay bastantes historias de cosas grandes que explotan, de gente malísima que recibe su merecido y de heroicos rebeldes que vuelan en naves diminutas, entre una lluvia de fuego enemigo, y que disparan a una rendija del tamaño una taza del water para hacer explotar cosas enormes, llenas de gente malisísima. No sé si me explico.

De hecho la narración misma tiene un tono muy apacible, casi sin escenas de acción. Otro punto en contra para según quién. McHugh usa las vidas y desventuras de sus personajes para poner sobre la mesa debates referentes a la política, la gentrificación, el orden social, el futuro de nuestro modelo socio-económico, la cultura china (sobre todo su idioma)… y claro, por mucho rollo ciberpunk que sobrevuele la ambientación el resultado es una obra bastante reflexiva. Que le mereció también los premios James Tiptree Jr. Memorial, por su trabajo sobre la perspectiva de género y el premio Lambda, por la representación de la diversidad sexual.

Una imagen de Mangathan de noche en la que se ven varios carteles luminosos en chino junto a los anuncios de los musicales típicos de Broad Way. En el cielo se ven varias figuras como planeando, que son en realidad corredor de carreras de cometas.
Portada americana, más lucida aunque un poco engañosa. Si te fijas hay unas personitas que parece que están suicidándose, que corredores de las carreras de cometas que atraviesan la ciudad.

Y sobre esto, el tratamiento de la sexualidad del personaje es otra demostración del buen hacer de la autora. Está integrada a la perfección en el personaje, no lo domina, ni deja de estar nunca presente. Zhang puede plantearse ir de cruising, reírse con un amante de la pluma que ambos tienen, considerar los peligros de expresarse con libertad o enamorarse (¡dos veces!) de la manera más natural del mundo, sin que ello esté por debajo o por encima de cualquier otra decisión que tome. Y eso es un gustazo.

En cuanto a la edición… pues un desastre. Tengo entendido que Omicron murió poco después de editar esta novela y no me extraña. Para empezar la portada no es un prodigio del marketing, pero es que en la trasera hay un fragmento de texto en rojo brillante sobre un verde brillante que hace que el pequeño diseñador gráfico que vive en mí grite desesperado arañándose la garganta. Y en esa misma trasera viene esta frase:

“Una ucronía que resulta incluso superior a la clásica El hombre en el castillo de Philip K. Dick.”

Mira, pues no. Ni es una ucronía, ni es (ni de lejos) mejor que la obra de Dick. Hay algunos paralelismos y listo. Yo entiendo que tienes que darle bombo a tu producto, pero a veces a los editores estas cosas se les van de las manos. Y en cuanto a la traducción de Pedro Jorge Romero, a mi no me convence. No es que sea apocalíptica, pero hay algún fallo evidente y alguno MUY evidente. En lo positivo: cubierta con solapas grandes, papel consistente y letra “hipermetropía frienly”. Al final el balance es positivo, por poco.

los rascacielos de una ciudad roja se elevan sobre un paisaje espacial, en el que se dibujan las siluetas de varios planetas. El titulo de la novela está colocado sobre una estrella blanca. Sobre los edificios hay varios carteles escritos en chino y la imagen de un hombre con rasgos asiaticos
Portada española de la novela en todo se esplendor.

Después de esta novela la autora ganó el premio Hugo en 1995 con el relato The Lincoln Train, inédito en nuestro país (como el resto de su producción). Y publicaría una novela corta titulada Protection que se desarrolla en la misma ambientación que China Montaña Zhang.

Puede que no sea un lectura para todo el mundo, pero si estás un poco cansado de los tópicos de la ciencia ficción, te gusta esa ficción especulativa que tira de distopía para analizar este loco mundo que vivimos o eres fan de la cultura china, que empapa la obra, ¡esta es tu novela! Aunque ya tiene un tiempo aún la puedes encontrar en la web de la Casa del Libro y en Amazon (en inglés).

Ficha Técnica
Título: China Montaña Zhang (China Mountain Zhang)
Autora: Maureen F. McHugh
Traductor: Pedro Jorge Romero
Género: Ciencia Ficción, Distopía
Editorial: Omicron
Fecha de publicación: Junio 2007
Nº de páginas: 314
Precio: 21 € (en su momento, ahora 12€)
Valoración Final: Muy interesante (mucho más que la revista)

¿Tú lo has leído? ¿Qué te pareció? Si quieres darme tu opinión hazlo en los comentarios un poco más abajo.


  • Primera imagen fue tomada por Steve Kagan para el New York Times en 2007.
  • Y las dos portadas de la novela son propiedad de las respectivas editoriales.
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